Mujeres sin Historia

Manuelita y BolívarEl  periodista e historiador del siglo pasado J. D. Monsalve,  afirmó en su libro sobre las mujeres de la Independencia  que  “la mujer no tiene historia porque su biografía es la de su esposo, de su padre, de su hijo o de su hermano”. Ello en su intento de desligarse de la tradición que puso de forma exclusiva en manos de los hombres, procesos como el de la Independencia.
 
Hoy y gracias a nuevas perspectivas históricas sabemos por ejemplo que mujeres como Josefa Baraya hermana del famoso militar, Petronila Nava esposa de uno de los firmantes del Acta , Andrea Ricaurte casada con un Lozano y cómplice de la Pola, no sólo estuvieron en  la Plaza Mayor el día de la revuelta del 20 de julio, sino que  participaron activamente en el proceso por decisión propia o influencia de los hombres que  las rodeaban.  
 
La historiografía reciente no sólo hace visibles a las mujeres, también nos da indicios de cómo ha sido construida nuestra historia. Para la muestra el siguiente comentario de Aida Martínez quien en el Archivo General de la Nación, tropezó con el nombre de “Micaela Mutis Consuegra” sobrina del  famoso botánico José Celestino Mutis, acusada por su esposo de adulterio: “Si es sugerente el rastro que dejó la vida de Micaela Mutis (…), es aún más sugerente y digno de análisis que estos hechos hayan sido olvidados, borrados hasta desterrarlos de la memoria colectiva, para la cual se rescatan ahora, casi doscientos años después de su ocurrencia (…)”(1).
 
También  resulta sugerente el caso del Diario de Manuela Sáenz que luego de ser rescatado del fuego junto con cartas y otros documentos firmados por Bolívar, llegó finalmente a Santafé de Bogotá después de ocho años,  para ser inventariado como propiedad de la República de Colombia con la siguiente anotación: “el cual se pondrá a buen recaudo por ser sus apreciaciones suyas muy personales y de pensamiento poco y nada recomendables a la salud de la República” (2). Finalmente citamos la observación de Pilar Foz y Foz quien se dedicó largos años a reconstruir la historia del Colegio de la Enseñanza en Bogotá y la de su fundadora, muy católica y nada escandalosa, Clemencia de Caycedo:“La abundancia de fuentes primarias  y el escaso eco que su figura tuvo en la bibliografía posterior no dejó de asombrarme. Clemencia notable en la Historia de la educación en Colombia como promotora de la educación femenina, se suma al número de mujeres que (…) trataron de abrir caminos para el acceso de la mujer a la cultura. Sin embargo,  el paso del tiempo ha ido desdibujando la figura de muchas de estas mujeres hasta convertirlas en unas desconocidas en su propio contexto, precisamente por el que lucharon y al que enriquecieron” (3).

Elizabeth Saravia Ríos
 
1.       Martínez, Aida. Extravíos, 1996. Bogotá: Tercer Mundo. p. xiii
2.       Protocolos e inventarios de artículos y mobiliarios de S.E. Simón Bolívar. Museo Manuela Sáenz en Quito, Ecuador.
3.       Foz y Foz, P. Mujer y Educación en Colombia siglos XVI – XIX, 1997. Academia Colombiana de Historia. p. xxv.
El cuadro fue pintado por Jorge Alberto Casas Ochoa.