Los inicios de Bogotá

fundacion_bogota Padro AlcántaraEn su reciente libro sobre la historia de Bogotá, Germán Mejía (2012)  hace referencia a dos pinturas que quizá muchos vieron reproducidas en textos escolares. Se trata de dos obras de Pedro Alcántara que datan de principios del siglo XX y describen La fundación de Bogotá y La primera misa en Santafé de Bogotá respectivamente. Sin duda hacen parte del imaginario que ha contribuido a construir la memoria de lo que fue. Sin embargo como lo anota el historiador, se trata de composiciones que reflejan más que una aproximación a los acontecimientos reales, el pensamiento de una sociedad que se reconocía al mismo tiempo moderna y católica (p.22).
En La fundación de Bogotá se ve por ejemplo a los tres conquistadores, Jiménez de Quesada, Féderman y Belalcázar, presentes ese 6 de agosto de 1538, fecha que hoy es cuestionada como la de la verdadera fundación, teniendo en cuenta lo que testigos de la época expresaron.  Igualmente, los capitanes y soldados se ven bien vestidos con armaduras capas y penachos, como si no hubieran pasado por las dificultades que durante más de dos años vivieron, desde su salida de la lejana Santa Marta. Adicionalmente, en ambos cuadros los muiscas se vuelven una sombra informe que desaparece como si su presencia no hubiera sido definitiva en los actos de “poblar” que siguieron a la Conquista (p. 22 y 23).
Los inicios de Bogotá tienen hoy explicaciones distintas. Subraya el autor que es posible narrar de manera diferente lo sucedido: No sólo desde los acontecimiento singulares sino desde el entendimiento de cómo y por qué nació esta ciudad que se volvió principal y cobró forma como la “ciudad de los conquistadores” (19). Para encontrar valiosas conclusiones, el historiador recurrió a manuscritos del Archivo General de la Nación, crónicas de indias y un sin número de bibliografía que sumó y sopesó  para iluminar otra perspectiva sobre la ciudad que celebramos.
 
Elizabeth Saravia Ríos.
1. Mejía Pavony, Germán (2012). La Ciudad de los Conquistadores. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.
2. La pintura permanece hoy en la Academia Colombiana de Historia.