El Gol de los Criollos en 1810

Camilo Torres medioUtilizando el lenguaje futbolístico de hoy, se puede decir que el movimiento del 20 de julio de 1810 fue una verdadera falta táctica diseñada contra el establecimiento real. Es decir que conociendo las detenciones previstas por el Virrey Amar y Borbón, los criollos confabularon para poner de su lado el resentimiento de la población, intimidar  a los realistas y promover la conformación de una Junta de Gobierno propia, como ya se habían dado en Cartagena y Pamplona.

Se sabe que el 17 y 18 de julio, Camilo Torres, Acevedo y Gómez, Joaquín Camacho, Jorge Tadeo Lozano, Antonio Morales, Caldas entre otros, se reunieron en el Observatorio Astronómico para no despertar sospechas y, en medio de instrumentos de medición y libros de cálculo planearon su suerte. De dicha confabulación surgió la idea de Antonio Morales de promover un incidente en la tienda de González Llorente para encausar el descontento contra la Real Audiencia. Idea que se llevó a cabo y se tradujo en lo que sabemos sobre el florero desportillado y roto.
Sin embargo, lo que no previeron los criollos, según el análisis del historiador Indalecio Liévano (1), fue que la táctica planeada para provocar una perturbación transitoria del orden público que les permitiera obtener el poder por sorpresa, tomaría otro rumbo debido a José María Carbonell, santafereño de 25 años quien desempeñaba un modesto trabajo en la Expedición Botánica, y quien no quiso limitar la participación del pueblo. Muy al contrario, junto con un grupo de estudiantes recorrió los arrabales bogotanos, talleres de artesanos y chicherías invitando a las gentes a exigir en la Plaza Mayor su participación directa en las decisiones.
 
 Según describe Liévano, hacia las ocho de la noche había más de nueve mil personas en la Plaza, exigiendo Cabildo Abierto, lo que infundió temor y recelo no sólo al Virrey sino entre los criollos quienes más que la independencia lo que deseaban era compartir el poder.  Nueve horas después y luego de una serie marcas recias y gambetas de los criollos, el Virrey optó por “el mal menor”, autorizando el Cabildo Extraordinario mediante el cual les ofrecía a los criollos  la oportunidad de legalizar la Junta de Gobierno, “siempre que se reconocieran  los derechos de la corona y las relaciones de dependencia entre los Dominios y la Metrópoli” ( Liévano). Obtuvo así un tipo de norma de ventaja y al mismo tiempo negó el Cabildo Abierto cerrando la posibilidad de que el pueblo tuviera participación directa en las decisiones políticas. Pasarían nueve años para que definitivamente Bolívar, le sacara tarjeta roja a la corona española.
 
Elizabeth Saravia Ríos
1. Liévano Aguirre, Indalecio. Los Grandes Conflictos Sociales y Económicos de Nuestra Historia. En: http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/historia/cseiii/cseiii05a.htm
2.  Imagen de la portada de: El memorial de agravios de Camilo Torres. Fundación Caucana de Patrimonio Intelectual, 2012.