Cuerpos en Clausura

Magdalena 02Como es sabido, en días pasados, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca levantó las medidas cautelares en contra de la exposición  “Mujeres Ocultas”, de la artista María Eugenia Trujillo, luego de considerar que las obras expuestas no violan la libertad de cultos ni agreden símbolos católicos. Se trata más bien de una propuesta que “invita a pensar el cuerpo como un objeto que debe ser respetado como algo sagrado”, según explicó Constanza Toquica, directora del Museo Santa Clara donde se lleva a cabo la exposición.
 
En este contexto resulta interesante  revisar el  escenario conventual  neogranadino que hace parte del  trasfondo de la propuesta artística y al cual se hace alusión con la serie de celosías expuestas.

En primer lugar y según anota la historiadora Piedad Quevedo (1)  “la principal función del  edificio conventual era guardar el cuerpo”  y dar paso  a una “cultura de la interioridad”, resguardada  por la clausura. Alli, señala Jaime Borja,  de acuerdo al “discurso barroco” el cuerpo susceptible de corrupción debía ser domesticado, espiritualizado,  existiendo para ello varios métodos de mortificación.
 
En el caso de los conventos santafereños como el Santa Clara, todo esto tuvo lugar y se tradujo en un repertorio de rutinas, posturas y penitencias marcadas por una estricta Regla de comportamientos que  sumada a los dictámenes de los sacerdotes confesores, produjo en el otro extremo, extrañas visiones y arrobamientos.
 

Quienes tengan interés en conocer más sobre la vida conventual santafereña y otros escenarios donde las mujeres neogranadinas asumieron roles impuestos o inéditos, quedan invitados a participar en el recorrido sobre las Mujeres Neogranadinas…


Bogotá Memorable
1.Quevedo, m. La práctica de la interioridad en los espacios conventuales neograndinos. En: Historia de la vida privada en Colombia. Bogotá: Taurus, 2011. P.148.
2.Borja, Jaime. El cuerpo y la mística. En: Las representaciones del  Cuerpo Barroco neogranadino en el siglo XVII. Ministerio de Cultura.
3.El cuadro pertenece a la colección del Museo de Arte Colonial: María Magdalena de Medoro.